Meta Intermedia de Inmigrantes: CEEESP
* Conforme Evoluciona Tiene Mayor Tecnificación y Mejores Salarios
* La Segunda Fuente más Importante de Divisas, Después del Petróleo
* Representa Apenas el 0.7% de los Establecimientos a Nivel Nacional
JULIO BRITO A.
Algunas veces ignorada, otras incomprendida, pero lo cierto es que el sector maquilador, es el pilar del comercio exterior mexicano, el principal generador de empleo y segundo de divisas, luego del petróleo. "La evolución de esa industria pasó del uso intensivo de fuerza de trabajo a establecimientos altamente calificados y con salarios superiores a los que ofrece la manufactura nacional", señala en un estudio al Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, dependiente del Consejo Coordinador Empresarial.
Según el Censo Industrial de 1994 las maquiladoras
empleaban 16.7 del personal total ocupado en la industria,
participación que ha aumentado en los últimos
años. Durante la reciente crisis, mientras en la industria el
empleo se estancó, en las maquiladoras creció
constantemente, logrando alcanzar la cifra de casi un millón
de personas ocupadas al final de 1997. "Por ser actividades dedicadas a la exportación y que
utilizan alta tecnología, los empleos generados en esta
industria son de un alto grado de formalidad; asimismo, el personal
es capacitado, no sólo al ingresar al empleo, sino en una base
de continuidad, para que sus habilidades sean acordes con las nuevas
tecnologías que utiliza. Las maquiladoras apenas representan
0.7% del total de establecimientos industriales a nivel nacional, lo
cual permite inferir que el personal ocupado por cada uno es mayor al
promedio de la industria nacional. Vale la pena mencionar que
mientras en 1980 la contribución de las maquiladoras al PIB
fue de 0.2% en 1997 este porcentaje rebasó 2 por ciento. "A partir de 1980 se pueden distinguir tres periodos diferentes en
la evolución de la industria. En función del
número de establecimientos, en el periodo 1980 a 1985
creció a una tasa anual media de 4.1%; en el periodo 1998-1990
lo hizo en 16.8% y en 1991-1995 la tasa de crecimiento se redujo
notablemente hasta 1.9% Durante 1996 el número de
establecimientos aumentó 14.1% y 11.9% en 1997", comenta el estudio de la iniciativa privada. En buena medida el crecimiento en el número de
establecimientos maquiladores ha sido mayor en los años en los
que la cotización del peso frente al dólar se ha
mantenido depreciada; es decir, cuando la debilidad del tipo de
cambio reduce de manera significativa los costos laborales. El personal ocupado en la industria maquiladora ha aumentado de
manera más constante que el número de establecimientos.
En el periodo 1980-1985 el empleo total creció a una tasa de
12.1% anual medio; en el de 1986-1990 lo hizo en 16.1% pero en
1991-1995 se redujo hasta 7.6% anual. En 1996 el personal ocupado
aumentó 17.3%, alcanzando un total de 803.000 personas, y en
1997 se observó un crecimiento de 19.7% para un total de
957,000 personas ocupadas, convirtiéndose así en la
actividad individual que mayor ocupación genera. Cuatro quintas partes del personal ocupado total son obreros: el
11.5% son técnicos de producción y sólo 7.0% son
empleados administrativos. Aunque la participación de las
mujeres en las maquiladoras ha sido tradicionalmente importante, a
últimas fechas esta participación relativa ha
disminuido. En 1980 el 77.3% de los obreros ocupados en la industria
maquiladora era de sexo femenino, proporción que se redujo a
58% a finales de 1996, y siguió cayendo en 1997 con un
porcentaje de 46.9 por ciento. Esta tasa relativamente alta de ocupación de mujeres en las
actividades maquiladoras ha sido atribuida tradicionalmente al
comportamiento de la migración hacia Estados Unidos, ya que se
afirma que la pareja se traslada junta hasta una ciudad fronteriza;
allí la mujer se ocupa en la maquila mientras el hombre
intenta cruzar, y una vez concretado el cruce en forma exitosa la
mujer también emigra. Los datos acerca de las tasas de participación femenina en
la fuerza de trabajo refuerzan esta hipótesis, asegura el
CEEESP. El alto número de mujeres ocupadas en las maquiladoras
debería traducirse en una tasa elevada de participación
femenina en la fuerza de trabajo. En las ciudades fronterizas, sin
embargo, dichas tasas no son superiores al promedio nacional, lo cual
permite inferir que en las maquiladoras también se presenta
una alta rotación de personal. A pesar del gran número
de ocupados, no se trata siempre de las mismas personas, ya que los
migrantes sólo ocupan esos puestos temporalmente. La industria maquiladora de exportación también
destaca por el tamaño promedio de los establecimientos.
Mientras que en la industria manufacturera en 1994 se tenía un
promedio de 12.2 personas ocupadas por establecimiento, en la
industria maquiladora el promedio fue de 256.4 personas ocupadas. "A pesar de este resultado es notable el hecho de que hasta 1996
los salarios por hora-obrero trabajada eran menores en las
maquiladoras que en la industria manufacturera. Tomando los salarios
por hora-obrero trabajada que reporta la Encuesta Industrial Mensual
y comparando con los pagados en las maquiladoras, se tiene que en
1980 el salario por hora-obrero trabajada en las maquiladoras era
apenas 55% del pagado en las manufacturas. "Esta diferencia se redujo paulatinamente hasta el año
1996, en que el salario en la maquila fue 91% del salario por hora en
las manufacturas. En 1997 la relación fue la opuesta, ya que
el salario por hora en maquila fue mayor que en las manufacturas.
Este resultado se debe, como mencionamos al principio, a la alta
tecnología utilizada en los establecimientos maquiladores, que
obligan a la mano de obra a estar altamente capacitada y a la
productividad creciente registrada en la industria", afirma el organo
de investigación económica del CCE. El hecho de que la jornada laboral por semana de los obreros ha
aumentado en la industria maquiladora. Así, mientras que en
1995 la jornada semanal era de 34.4 horas en promedio, en 1997 se
extendió hasta 37.6 horas. Esta mayor jornada ayuda a explicar
también el porqué de la recuperación del salario
promedio por hora-obrero en estas actividades. Los estados fronterizos concentran 80.47% del personal ocupado en
la industria maquiladora. Chihuahua, Baja California y Tamaulipas en
conjunto representan más de dos terceras partes del total. Los
estados no fronterizos, por su parte, tienen una participación
de 15.1% en el personal ocupado total. En 1997 el municipio con
más personal ocupado fue Ciudad Juárez con 20.78%,
seguido de Tijuana con 15.32% En contraste, Nuevo Laredo sólo
participó con 2.14% En lo que respecta a la ocupación por actividad
económica se distinguen las ramas de: Materiales y accesorios
eléctricos y electrónicos, que representan 25% del
personal ocupado total; Construcción, reconstrucción y
ensamble de equipo de transporte y sus accesorios, con 19% y Ensamble
de prendas de vestir, con 19.3% del total. En el periodo comprendido entre 1995 y 1996 en que se
registró una depreciación del tipo de cambio, apunta el
CEEESP, se volvieron a recuperar los ritmos de crecimiento del
empleo, destacando la rama de Ensamble de prendas de vestir, con un
crecimiento promedio de 32.3% anual en los dos años. La
actividad de selección, preparación y empaque de
alimentos recuperó su dinamismo ya que después de haber
tenido tasas negativas de crecimiento en el periodo 1990-1994,
durante 1995-1996 creció a un ritmo de 23.39% anual en
promedio. En este periodo también destaca el repunte
registrado en la actividad de Ensamble y reparación de
herramienta y equipo, que alcanzó una tasa media de
crecimiento de 19.5 por ciento. En 1997 nuevamente las actividades de Confección de prendas
de vestir, la de Construcción de equipo de transporte y la de
Equipo y material eléctrico y electrónico fueron muy
dinámicas, con tasas de crecimiento en el empleo de 19.3,
19.07 y 25.3%, respectivamente. Uno de los elementos importantes que influyen en la
decisión de instalar una planta maquiladora es el costo de la
mano de obra. Ya hemos visto en párrafos anteriores
cómo el número de establecimientos aumentó en
forma significativa cuando el tipo de cambio se deprecia. Al analizar
la evolución del salario por ahora en dólares esta
aseveración es apoyada con mayor evidencia empírica.
Los salarios en esta industria han ganado competitividad en los
años inmediatos siguientes a una devaluación del peso.
En el periodo 1982-1989, en que el peso fue víctima de fuertes
fluctuaciones y caídas, el salario en dólares se
mantuvo bajo. Cuando el peso ganó estabilidad, en los
años 1990-1993 y casi hasta el final de 1994, los salarios en
dólares recuperaron parte de su pérdida y casi
alcanzaron valores previos a 1982. Luego de la devaluación de
1995 sufrieron una reducción importante, pero en 1997 lograron
una notable mejoría. Otra forma de medir la importancia de la industria maquiladora en
la economía nacional es a través del valor agregado que
genera, ya que representa, además de los sueldos y salarios
que se pagan al personal, una demanda por insumos, materias primas y
empaques, gastos diversos como rentas, teléfono, electricidad,
agua, gas, pagos por utilidades y otros más. Este valor
agregado significa una importante derrama para las economías
locales y regionales y tiene un alto efecto multiplicador. En el periodo 1980-1997 el valor agregado de la industria
maquiladora aumentó más de diez veces, al pasar de 722
millones de dólares a 8.790 millones de dólares. El
periodo más dinámico para el crecimiento del valor
agregado fue entre 1985 y 1990, cuando alcanzó una tasa de
27.2% promedio anual. La cifra de valor agregado total que se
registró en 1997 implica que cada trabajador genera en
promedio casi 9,000 dólares por año. El componente más importante del valor agregado ha sido
tradicionalmente el de sueldos y salarios al personal ocupado, aunque
su importancia relativa varía a lo largo de los años.
En 1980 los pagos al personal representaron 59.2% del valor agregado y en 1997
su participación se redujo a 49.8% del total. En contraste, la
participación del componente de gastos diversos aumentó
de 20.2% en 1980 a 28.5% en 1997. También la
participación de las utilidades se redujo en el periodo
considerado, de 16.7% a 12.4%, mientras que el componente de materias
primas, envases y empaques casi triplicó su importancia
relativa, de 3.7% en 1980 a 9.3% en 1997. Lo anterior tiene lógica desde el punto de vista
estratégico de las empresas matrices que instalan
maquiladoras. Cuando dichas empresas persiguen fines distintos a los
de una maquiladora, como adquirir presencia y participación en
el mercado nacional mexicano, entonces se establecen como cualquier
empresa manufacturera vía la realización de un proyecto
de inversión extranjera directa. La con- fusión entre esos dos regímenes es lo que lleva a
evaluar negativamente el desempeño de la industria maquiladora
en lo referente a la adquisición de insumos nacionales. Eso es precisamente lo que está previsto en las reglas
contempladas en el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLC). En esencia, la modificación gradual del
régimen maquilador se realizará al otorgar el derecho a
las empresas que operan bajo ese esquema a colocar sus productos en
territorio mexicano, además, desde luego, de dirigirlos a
otros mercados. Asimismo, las preferencias arancelarias que gozan
actualmente las maquiladoras como un régimen de
excepción (importación y exportación libre de
insumos y maquinaria) desaparecerán con la
liberalización que prevé el TLC, pues todos los
productores de la región norteamericana tendrán en la
práctica esos mismos derechos (es decir, el régimen
maquilador ya no será un régimen de excepción
sino de aplicación generalizada). El que las empresas puedan
distribuir sus productos en territorio mexicano las levará a
asentarse cerca de sus mercados de destino o del origen de sus
materias primas y otros componentes. Esto hará que la
selección de proveedores incluya a los locales, siempre y
cuando éstos reúnan los requisitos de competitividad
(calidad, precio, servicio). En esas circunstancias, sin embargo, ya
no se estará tra- tando del régimen maquilador, sino del de una empresa
manufacturera típica de propiedad parcial o totalmente
extranjera. El grueso de la actividad exportadora e importadora de la
industria de la maquila se realiza por sólo dos de sus
divisiones. La más importante es la de Productos
metálicos, maquinaria y equipo, con 76% de las exportaciones
totales y 51% de las importaciones. Le sigue en importancia la rama
de Textiles, vestido y cuero, con 12% de la exportación total
y 10% de las importaciones. El restante 12% de las exportaciones de
la industria maquiladora y 35% de las importaciones se distribuye en
las otras divisiones que componen la industria. La evolución en los últimos años de las
exportaciones e importaciones de las dos principales divisiones
mencionadas aporta importantes elementos para analizar y comprender
el impacto de la apertura comercial en la actividad económica
nacional. En 1985 el saldo comercial de la división de
Textiles, vestido y cuero era de apenas 108 millones de
dólares, en tanto que el saldo de la división de
Productos metálicos, maquinaria y equipos era en total de 916
millones de dólares. Para 1990 el saldo de la división
Textiles creció a 246 millones de dólares, mientras que
el de la división de Productos metálicos
ascendió a 2.310 millones de dólares. Ninguna otra
división de las maquiladoras registra un comportamiento
similar en este periodo. En el año 1995, mientras que el saldo
de la división de Textiles creció a una tasa de 22.6%
el saldo de la división de Productos metálicos lo hizo
en 39.3 por ciento. En los años 1995-1997 el saldo superavitario comercial de
la división de Maquinaria y equipo creció 60%,
superando los 13,000 millones de dólares, mientras que el de
los textiles se duplicó en el mismo periodo, para un total de
1,000 millones de dólares. Esto nos muestra que la apertura
comercial significó un gran incentivo para estas industrias,
las cuales encontraron la forma de explotar de manera óptima
su ventaja comparativa y han logrado expandir su operación en
forma considerable. EL SECTOR EXPORTADOR En los años recientes el sector exportador de la
economía se ha constituido en uno de los principales motores
del crecimiento. Dentro de este sector los ingresos por maquila han
representado cerca de 40% de las exportaciones totales y más
de 45% de las exportaciones manufactureras. Hasta ahora, uno de los elementos importantes e influyen en la
decisión de instalar una planta maquiladora es el costo de la
mano de la obra. Como se vio, el número de establecimientos
creció en forma significativa cuando el tipo de cambio del
peso se despreció, lo que no es otra cosa que el abaratamiento
relativo de la mano de obra. Los salarios en esta industria han
ganado competitividad en los años inmediatos siguientes a una
devaluación del peso. Al calcular el costo salarial por unidad
de producto en la industria maquiladora de exportación podemos
observar cómo, debido al efecto combinado del deterioro
salarial en pesos y las ganancias en productividad, la competitividad
de la mano de obra ha aumentado casi en forma constante desde 1980.
Esto, sin duda, es un factor determinante que explica la gran
expansión de esta industria y el fuerte crecimiento del empleo
en los tres últimos lustros. El grueso de la actividad exportadora e importadora de la
industria de la maquila se realiza por sólo dos de sus seis
divisiones. La más importante es la de Productos
metálicos, maquinaria y equipo, con el 76% de las
exportaciones totales y 51% de las importaciones. Le sigue en
importancia la rama de Textiles, vestidos y cuero, que representa 12%
de la exportación total y 10% de las importaciones. El
restante 12% de las exportaciones de la industria y 35% de las
importaciones se distribuye en las otras divisiones que la
componen. La industria maquiladora de exportación es cada vez
más importante, no sólo en términos de empleo
sino de exportaciones y valor agregado. Esta trascendencia
seguramente se mantendrá en el futuro, aunque el factor
salario irá perdiendo peso como factor único de
competitividad. El acceso que tendrán en un futuro cercano las
maquiladoras al mercado de América del Norte en su conjunto,
en donde se incluye nuestro mercado, mejorará el atractivo de
México como sitio adecuado de localización de plantas
maquiladoras. "El acceso al mercado interno de México que
tendrán las maquiladoras tenderá a modificar sus
patrones de localización, de casi sólo en zonas
fronterizas a regiones más adentradas de la República.
Este fenómeno favorecerá una mayor integración
de la industria maquiladora con los productores nacionales de
insumos, materias primas y diversos tipos de bienes intermedios.
Así, la tan anhelada integración maquiladora-industria
mexicana empezará a materializarse y será tanto
más rápida y profunda en función de la
capacidad, eficiencia y modernización del aparato productivo
mexicano", finalizó el estudio del CEEESP.