Lunes 06 de Abril de 1998

Maquila, Primer Generador de Empleo y Base del Comercio Exterior

 

Meta Intermedia de Inmigrantes: CEEESP

 

* Conforme Evoluciona Tiene Mayor Tecnificación y Mejores Salarios

* La Segunda Fuente más Importante de Divisas, Después del Petróleo

* Representa Apenas el 0.7% de los Establecimientos a Nivel Nacional

 

JULIO BRITO A.

 

Algunas veces ignorada, otras incomprendida, pero lo cierto es que el sector maquilador, es el pilar del comercio exterior mexicano, el principal generador de empleo y segundo de divisas, luego del petróleo. "La evolución de esa industria pasó del uso intensivo de fuerza de trabajo a establecimientos altamente calificados y con salarios superiores a los que ofrece la manufactura nacional", señala en un estudio al Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, dependiente del Consejo Coordinador Empresarial.

Según el Censo Industrial de 1994 las maquiladoras empleaban 16.7 del personal total ocupado en la industria, participación que ha aumentado en los últimos años. Durante la reciente crisis, mientras en la industria el empleo se estancó, en las maquiladoras creció constantemente, logrando alcanzar la cifra de casi un millón de personas ocupadas al final de 1997.

"Por ser actividades dedicadas a la exportación y que utilizan alta tecnología, los empleos generados en esta industria son de un alto grado de formalidad; asimismo, el personal es capacitado, no sólo al ingresar al empleo, sino en una base de continuidad, para que sus habilidades sean acordes con las nuevas tecnologías que utiliza. Las maquiladoras apenas representan 0.7% del total de establecimientos industriales a nivel nacional, lo cual permite inferir que el personal ocupado por cada uno es mayor al promedio de la industria nacional. Vale la pena mencionar que mientras en 1980 la contribución de las maquiladoras al PIB fue de 0.2% en 1997 este porcentaje rebasó 2 por ciento.

"A partir de 1980 se pueden distinguir tres periodos diferentes en la evolución de la industria. En función del número de establecimientos, en el periodo 1980 a 1985 creció a una tasa anual media de 4.1%; en el periodo 1998-1990 lo hizo en 16.8% y en 1991-1995 la tasa de crecimiento se redujo notablemente hasta 1.9% Durante 1996 el número de establecimientos aumentó 14.1% y 11.9% en 1997",

comenta el estudio de la iniciativa privada.

En buena medida el crecimiento en el número de establecimientos maquiladores ha sido mayor en los años en los que la cotización del peso frente al dólar se ha mantenido depreciada; es decir, cuando la debilidad del tipo de cambio reduce de manera significativa los costos laborales.

El personal ocupado en la industria maquiladora ha aumentado de manera más constante que el número de establecimientos. En el periodo 1980-1985 el empleo total creció a una tasa de 12.1% anual medio; en el de 1986-1990 lo hizo en 16.1% pero en 1991-1995 se redujo hasta 7.6% anual. En 1996 el personal ocupado aumentó 17.3%, alcanzando un total de 803.000 personas, y en 1997 se observó un crecimiento de 19.7% para un total de 957,000 personas ocupadas, convirtiéndose así en la actividad individual que mayor ocupación genera.

Cuatro quintas partes del personal ocupado total son obreros: el 11.5% son técnicos de producción y sólo 7.0% son empleados administrativos. Aunque la participación de las mujeres en las maquiladoras ha sido tradicionalmente importante, a últimas fechas esta participación relativa ha disminuido. En 1980 el 77.3% de los obreros ocupados en la industria maquiladora era de sexo femenino, proporción que se redujo a 58% a finales de 1996, y siguió cayendo en 1997 con un porcentaje de 46.9 por ciento.

Esta tasa relativamente alta de ocupación de mujeres en las actividades maquiladoras ha sido atribuida tradicionalmente al comportamiento de la migración hacia Estados Unidos, ya que se afirma que la pareja se traslada junta hasta una ciudad fronteriza; allí la mujer se ocupa en la maquila mientras el hombre intenta cruzar, y una vez concretado el cruce en forma exitosa la mujer también emigra.

Los datos acerca de las tasas de participación femenina en la fuerza de trabajo refuerzan esta hipótesis, asegura el CEEESP. El alto número de mujeres ocupadas en las maquiladoras debería traducirse en una tasa elevada de participación femenina en la fuerza de trabajo. En las ciudades fronterizas, sin embargo, dichas tasas no son superiores al promedio nacional, lo cual permite inferir que en las maquiladoras también se presenta una alta rotación de personal. A pesar del gran número de ocupados, no se trata siempre de las mismas personas, ya que los migrantes sólo ocupan esos puestos temporalmente.

La industria maquiladora de exportación también destaca por el tamaño promedio de los establecimientos. Mientras que en la industria manufacturera en 1994 se tenía un promedio de 12.2 personas ocupadas por establecimiento, en la industria maquiladora el promedio fue de 256.4 personas ocupadas.

"A pesar de este resultado es notable el hecho de que hasta 1996 los salarios por hora-obrero trabajada eran menores en las maquiladoras que en la industria manufacturera. Tomando los salarios por hora-obrero trabajada que reporta la Encuesta Industrial Mensual y comparando con los pagados en las maquiladoras, se tiene que en 1980 el salario por hora-obrero trabajada en las maquiladoras era apenas 55% del pagado en las manufacturas.

"Esta diferencia se redujo paulatinamente hasta el año 1996, en que el salario en la maquila fue 91% del salario por hora en las manufacturas. En 1997 la relación fue la opuesta, ya que el salario por hora en maquila fue mayor que en las manufacturas. Este resultado se debe, como mencionamos al principio, a la alta tecnología utilizada en los establecimientos maquiladores, que obligan a la mano de obra a estar altamente capacitada y a la productividad creciente registrada en la industria", afirma el organo de investigación económica del CCE.

El hecho de que la jornada laboral por semana de los obreros ha aumentado en la industria maquiladora. Así, mientras que en 1995 la jornada semanal era de 34.4 horas en promedio, en 1997 se extendió hasta 37.6 horas. Esta mayor jornada ayuda a explicar también el porqué de la recuperación del salario promedio por hora-obrero en estas actividades.

Los estados fronterizos concentran 80.47% del personal ocupado en la industria maquiladora. Chihuahua, Baja California y Tamaulipas en conjunto representan más de dos terceras partes del total. Los estados no fronterizos, por su parte, tienen una participación de 15.1% en el personal ocupado total. En 1997 el municipio con más personal ocupado fue Ciudad Juárez con 20.78%, seguido de Tijuana con 15.32% En contraste, Nuevo Laredo sólo participó con 2.14%

En lo que respecta a la ocupación por actividad económica se distinguen las ramas de: Materiales y accesorios eléctricos y electrónicos, que representan 25% del personal ocupado total; Construcción, reconstrucción y ensamble de equipo de transporte y sus accesorios, con 19% y Ensamble de prendas de vestir, con 19.3% del total.

En el periodo comprendido entre 1995 y 1996 en que se registró una depreciación del tipo de cambio, apunta el CEEESP, se volvieron a recuperar los ritmos de crecimiento del empleo, destacando la rama de Ensamble de prendas de vestir, con un crecimiento promedio de 32.3% anual en los dos años. La actividad de selección, preparación y empaque de alimentos recuperó su dinamismo ya que después de haber tenido tasas negativas de crecimiento en el periodo 1990-1994, durante 1995-1996 creció a un ritmo de 23.39% anual en promedio. En este periodo también destaca el repunte registrado en la actividad de Ensamble y reparación de herramienta y equipo, que alcanzó una tasa media de crecimiento de 19.5 por ciento.

En 1997 nuevamente las actividades de Confección de prendas de vestir, la de Construcción de equipo de transporte y la de Equipo y material eléctrico y electrónico fueron muy dinámicas, con tasas de crecimiento en el empleo de 19.3, 19.07 y 25.3%, respectivamente.

Uno de los elementos importantes que influyen en la decisión de instalar una planta maquiladora es el costo de la mano de obra. Ya hemos visto en párrafos anteriores cómo el número de establecimientos aumentó en forma significativa cuando el tipo de cambio se deprecia. Al analizar la evolución del salario por ahora en dólares esta aseveración es apoyada con mayor evidencia empírica. Los salarios en esta industria han ganado competitividad en los años inmediatos siguientes a una devaluación del peso. En el periodo 1982-1989, en que el peso fue víctima de fuertes fluctuaciones y caídas, el salario en dólares se mantuvo bajo. Cuando el peso ganó estabilidad, en los años 1990-1993 y casi hasta el final de 1994, los salarios en dólares recuperaron parte de su pérdida y casi alcanzaron valores previos a 1982. Luego de la devaluación de 1995 sufrieron una reducción importante, pero en 1997 lograron una notable mejoría.

Otra forma de medir la importancia de la industria maquiladora en la economía nacional es a través del valor agregado que genera, ya que representa, además de los sueldos y salarios que se pagan al personal, una demanda por insumos, materias primas y empaques, gastos diversos como rentas, teléfono, electricidad, agua, gas, pagos por utilidades y otros más. Este valor agregado significa una importante derrama para las economías locales y regionales y tiene un alto efecto multiplicador.

En el periodo 1980-1997 el valor agregado de la industria maquiladora aumentó más de diez veces, al pasar de 722 millones de dólares a 8.790 millones de dólares. El periodo más dinámico para el crecimiento del valor agregado fue entre 1985 y 1990, cuando alcanzó una tasa de 27.2% promedio anual. La cifra de valor agregado total que se registró en 1997 implica que cada trabajador genera en promedio casi 9,000 dólares por año.

El componente más importante del valor agregado ha sido tradicionalmente el de sueldos y salarios al personal ocupado, aunque su importancia relativa varía a lo largo de los años. En 1980 los

pagos al personal representaron 59.2% del valor agregado y en 1997 su participación se redujo a 49.8% del total. En contraste, la participación del componente de gastos diversos aumentó de 20.2% en 1980 a 28.5% en 1997. También la participación de las utilidades se redujo en el periodo considerado, de 16.7% a 12.4%, mientras que el componente de materias primas, envases y empaques casi triplicó su importancia relativa, de 3.7% en 1980 a 9.3% en 1997.

Lo anterior tiene lógica desde el punto de vista estratégico de las empresas matrices que instalan maquiladoras. Cuando dichas empresas persiguen fines distintos a los de una maquiladora, como adquirir presencia y participación en el mercado nacional mexicano, entonces se establecen como cualquier empresa manufacturera vía la realización de un proyecto de inversión extranjera directa. La con-

fusión entre esos dos regímenes es lo que lleva a evaluar negativamente el desempeño de la industria maquiladora en lo referente a la adquisición de insumos nacionales.

Eso es precisamente lo que está previsto en las reglas contempladas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). En esencia, la modificación gradual del régimen maquilador se realizará al otorgar el derecho a las empresas que operan bajo ese esquema a colocar sus productos en territorio mexicano, además, desde luego, de dirigirlos a otros mercados. Asimismo, las preferencias arancelarias que gozan actualmente las maquiladoras como un régimen de excepción (importación y exportación libre de insumos y maquinaria) desaparecerán con la liberalización que prevé el TLC, pues todos los productores de la región norteamericana tendrán en la práctica esos mismos derechos (es decir, el régimen maquilador ya no será un régimen de excepción sino de aplicación generalizada). El que las empresas puedan distribuir sus productos en territorio mexicano las levará a asentarse cerca de sus mercados de destino o del origen de sus materias primas y otros componentes. Esto hará que la selección de proveedores incluya a los locales, siempre y cuando éstos reúnan los requisitos de competitividad (calidad, precio, servicio). En esas circunstancias, sin embargo, ya no se estará tra-

tando del régimen maquilador, sino del de una empresa manufacturera típica de propiedad parcial o totalmente extranjera.

El grueso de la actividad exportadora e importadora de la industria de la maquila se realiza por sólo dos de sus divisiones. La más importante es la de Productos metálicos, maquinaria y equipo, con 76% de las exportaciones totales y 51% de las importaciones. Le sigue en importancia la rama de Textiles, vestido y cuero, con 12% de la exportación total y 10% de las importaciones. El restante 12% de las exportaciones de la industria maquiladora y 35% de las importaciones se distribuye en las otras divisiones que componen la industria.

La evolución en los últimos años de las exportaciones e importaciones de las dos principales divisiones mencionadas aporta importantes elementos para analizar y comprender el impacto de la apertura comercial en la actividad económica nacional. En 1985 el saldo comercial de la división de Textiles, vestido y cuero era de apenas 108 millones de dólares, en tanto que el saldo de la división de Productos metálicos, maquinaria y equipos era en total de 916 millones de dólares. Para 1990 el saldo de la división Textiles creció a 246 millones de dólares, mientras que el de la división de Productos metálicos ascendió a 2.310 millones de dólares. Ninguna otra división de las maquiladoras registra un comportamiento similar en este periodo. En el año 1995, mientras que el saldo de la división de Textiles creció a una tasa de 22.6% el saldo de la división de Productos metálicos lo hizo en 39.3 por ciento.

En los años 1995-1997 el saldo superavitario comercial de la división de Maquinaria y equipo creció 60%, superando los 13,000 millones de dólares, mientras que el de los textiles se duplicó en el mismo periodo, para un total de 1,000 millones de dólares. Esto nos muestra que la apertura comercial significó un gran incentivo para estas industrias, las cuales encontraron la forma de explotar de manera óptima su ventaja comparativa y han logrado expandir su operación en forma considerable.

 

EL SECTOR

EXPORTADOR

 

 

En los años recientes el sector exportador de la economía se ha constituido en uno de los principales motores del crecimiento. Dentro de este sector los ingresos por maquila han representado cerca de 40% de las exportaciones totales y más de 45% de las exportaciones manufactureras.

Hasta ahora, uno de los elementos importantes e influyen en la decisión de instalar una planta maquiladora es el costo de la mano de la obra. Como se vio, el número de establecimientos creció en forma significativa cuando el tipo de cambio del peso se despreció, lo que no es otra cosa que el abaratamiento relativo de la mano de obra. Los salarios en esta industria han ganado competitividad en los años inmediatos siguientes a una devaluación del peso. Al calcular el costo salarial por unidad de producto en la industria maquiladora de exportación podemos observar cómo, debido al efecto combinado del deterioro salarial en pesos y las ganancias en productividad, la competitividad de la mano de obra ha aumentado casi en forma constante desde 1980. Esto, sin duda, es un factor determinante que explica la gran expansión de esta industria y el fuerte crecimiento del empleo en los tres últimos lustros.

El grueso de la actividad exportadora e importadora de la industria de la maquila se realiza por sólo dos de sus seis divisiones. La más importante es la de Productos metálicos, maquinaria y equipo, con el 76% de las exportaciones totales y 51% de las importaciones. Le sigue en importancia la rama de Textiles, vestidos y cuero, que representa 12% de la exportación total y 10% de las importaciones. El restante 12% de las exportaciones de la industria y 35% de las importaciones se distribuye en las otras divisiones que la componen.

La industria maquiladora de exportación es cada vez más importante, no sólo en términos de empleo sino de exportaciones y valor agregado. Esta trascendencia seguramente se mantendrá en el futuro, aunque el factor salario irá perdiendo peso como factor único de competitividad. El acceso que tendrán en un futuro cercano las maquiladoras al mercado de América del Norte en su conjunto, en donde se incluye nuestro mercado, mejorará el atractivo de México como sitio adecuado de localización de plantas maquiladoras.

"El acceso al mercado interno de México que tendrán las maquiladoras tenderá a modificar sus patrones de localización, de casi sólo en zonas fronterizas a regiones más adentradas de la República. Este fenómeno favorecerá una mayor integración de la industria maquiladora con los productores nacionales de insumos, materias primas y diversos tipos de bienes intermedios. Así, la tan anhelada integración maquiladora-industria mexicana empezará a materializarse y será tanto más rápida y profunda en función de la capacidad, eficiencia y modernización del aparato productivo mexicano", finalizó el estudio del CEEESP.

 


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